Seminario número 9: La pérdida de la tradición en la cultura desvinculada

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Seminari sessió num 12 juny

La pérdida de la tradición en la cultura desvinculada

  1. Una característica especial de la cultura desvinculada es el rechazo de la tradición a la que concibe como opuesta al progreso.→→ Se extiende a las fuentes de nuestra cultura, → desaparición de la filosofía y de las humanidades en la enseñanza, →una forma de pensar inapropiada para entender la vida humana.

  2. Josef Pieper citando a Pascal nos dice que hay dos géneros de ciencia:

        1. Fundamentada en la experimentación y en el argumento racional, la física (o la química o la biología)

        2. la otra en la tradición y la autoridad. Las humanidades, donde la tradición es fundamental.

  3. En un marco de razón objetiva, la apelación a la tradición resulta inexorable, pero esta necesidad desaparece cuando todo desemboca en la subjetividad.

  4. La política y, por extensión, las otras ciencias sociales de aplicación general como la economía, están dañadas por este enfoque porque proceden como si fueran ciencias experimentales sin serlo.

  5. Qué es «la tradición», En términos literales, tradición, tradere (entregar), significa trasmitir de generación en generación un conjunto de creencias, costumbres e instituciones que dan un sentido profundo al espacio y al tiempo. Saint-Exupéry, «el tiempo que corre no es algo que nos gasta y nos pierde, sino algo que nos realiza y madura»

  6. La desaparición de la tradición, o su reducción actividades lúdicas de consumo, ha generado esa multitud de ciudadanos aislados.

  7. ¿Qué es un rito? — Pregunta el Principito— Lectura del Principito

  8. Una sociedad que abjura de sus recursos pasados, es decir, de su tradición, ha de tener per se una gran dificultad para encarar el futuro. Y ese es un problema decisivo porque reduce la capacidad de diagnosticar y actuar de manera acertada.

  9. Enseñar en la tradición es más difícil que enseñar lo nuevo. Este dicho judío es particularmente cierto en nuestro tiempo. Josef Pieper nos dice quién quiere trasmitir algo no debe hablar de «tradición», sino que debe preocuparse de que los contenidos de esa tradición, de esas «antiguas verdades»,

  10. El traditium real es algo sumamente dinámico, pero ese dinamismo debe buscar su propio ritmo y contenido. El traditium nace de su propia lógica interna. La dinámica de la tradición no tiene nada que ver con correr detrás del mundo, sino situarse en el a partir de la tradición renacida.

  11. Solo la tradición permite un renacimiento, porque, si el conocimiento de los antiguos se pierde, nunca podrá ser verdaderamente recreado. El nuevo inicio siempre es «renacer»,

  12. Charles Taylor, en su formidable trabajo sobre la construcción de la identidad moderna , muestra de la mano de poetas como Pound y, sobre todo, Eliot la indigencia espiritual de nuestro tiempo, nacida en gran parte del hecho de no disponer de la plenitud del significado al partir solo de los recursos de la propia época.

  13. La tradición constituye un debate desplegado en el tiempo basado en unos acuerdos fundamentales que son definidos y redefinidos mediante un doble conflicto.

        1. Con los externos a aquella tradición, que rechazan aspectos o la totalidad de la misma,

        2. internamente, mediante interpretaciones sobre sus acuerdos fundamentales entre quienes forman parte de ella.

  14. Para mantenerse viva, la tradición cultural debe ofrecer una respuesta a los problemas planteados por otras tradiciones rivales

        1. (1) Dinamica de la tradición : posibilidad de articular el presente con el pasado y el futuro. Por encima de hipótesis teóricas, ofrece la práctica de la vida vivida.

        2. (2) La duración y vitalidad de una tradición se verifica en su capacidad para aportar respuestas satisfactorias para quienes están adscritas a ella y en relación con tradiciones rivales. También se manifiesta en su unidad interna y su alcance local o universal. Todo ello será un signo claro de su importancia humana.

        3. (3) Toda tradición está configurada por el conjunto de personas unidas en torno a lo que MacIntyre denomina acuerdos fundamentales (fundamental agreements) sobre lo que constituye el bien de la vida humana.

        4. Este es el núcleo sobre el que se constituye la tradición, el que señala su validez. Esta unidad no excluye las diferencias, aunque estas solo pueden ser de carácter accidental, secundarias. Si, por el contrario, se dan discrepancias sobre el núcleo fundamental, pasa a ser otra tradición distinta, escindida de la primera.

        5. La tradición cultural es una condición inherente a la persona humana, a su necesidad relacional y de identidad. El cosmopolitismo liberal se intenta presentar como una no tradición. Es un absurdo. El liberalismo, en sus matices y variantes, es otra tradición de algo más de dos siglos de existencia, que debe someterse al conflicto sobre sus acuerdos fundamentales, tanto de carácter interno, como en relación con otras tradiciones rivales.

Tras la virtud y los grandes desacuerdos morales

  1. Nuestras crisis son consecuencia de la insuficiencia virtuosa, porque esta debilidad hace imposible que las personas y sus sociedades alcancen su fin, el telos.

  2. Como nos recuerda M. Mauri , formarse en una tradición significa acceder a la capacidad racional que permite a cada individuo preguntarse por la mejor de las tradiciones. Esto puede significar que la carencia de aquella formación, o la ausencia de conciencia sobre la pertenencia a una de ellas, imposibilitan, o al menos reducen en gran manera, la capacidad para indagar sobre la tradición más adecuada.

  3. Sin la adscripción a una tradición cultural no cabe acceder a un sistema coherente de virtudes, y sin ellas tampoco podemos formular juicios acertados. Quien carece de tradición no dispone de los recursos teóricos que permiten la comparación entre distintas tradiciones.

  4. De las tradiciones se derivan no solo las prácticas buenas, las virtudes, sino también las instituciones, que constituyen «encarnaciones contemporáneas de la tradición ». Prácticas e instituciones dan vida a la sociedad, la dotan de sentido.

  5. El fracaso de la pretensión ilustrada Daba por supuesto que existían argumentos suficientes para alcanzar un acuerdo racional generalizado sobre los principios morales, pero los hechos muestran que no ha sido así.

  6. El resultado, que hoy sufrimos en un grado extremo, fue la construcción de profundas divergencias morales en el seno de la sociedad, revestidas, eso sí, de una gran retórica, que ocultaba, en el mejor de los casos, la discrepancia sin resolver nada

  7. La insoportable atomización de la conciencia moral conduce la trivialización. «Característica esencial de la época actual, el eclipse de esta facultad esencial del hombre». Significa que «la legitimidad del actuar deja de ser un problema que toca a la conciencia personal y se convierte en un problema meramente técnico, de los aparatos burocráticos. La expansión de la trivialización constituye la consecuencia última de la crisis del racionalismo europeo ».

  8. El nuevo sujeto social puede ser hedonista, relativista, trivial, frívolo y narciso, sin limitaciones morales, y por esta causa es necesario para mantener un orden social una gran presión externa sobre su conciencia. Surge entonces otra de las grandes contradicciones.

  9. La coacción del estado se convierte en la consecuencia necesaria del relativismo y la trivialidad. Solo esta coacción es garantía de que la sociedad funcione una vez hechas trizas las virtudes cívicas

  10. Giddens : una de las características de la modernidad es el narcisismo El individuo faltado de otras referencias objetivas, se limita a remitirse a sí mismo. «El narcisismo –señala Giddens– es una preocupación por el yo que impide al individuo establecer límites válidos entre el yo y los mundos externos. El narcisismo relaciona los sucesos exteriores con las necesidades y deseos del yo, preguntándose solo “qué significa eso para mí”»

  11. La consecuencia del narcisismo estriba en la dificultad para establecer vínculos, porque su máxima ocupación le encierra en sí mismo, es un ser, en este sentido, intrascendente.

La quiebra del contrato social

  1. La atomización social a que ha conducido la modernidad y su expresión política, el liberalismo, contenía un factor dirigido a dotar de cohesión a la nueva sociedad. Se trata del contrato social.

  2. Con Hobbes, Locke y Rousseau se configura un concepto que resulta central en el pensamiento ilustrado y, por extensión, en la modernidad: El contrato social que tiene como fin la formación de la voluntad colectiva.

  3. La dificultad comienza en su mismo planteamiento inicial. Discrepancias Hobbes y la de Locke sobre los mecanismos mediante los que el contrato se hace efectivo en la sociedad. El primero señala que su naturaleza es necesariamente coercitiva, mientras que Locke considera que existe una cierta continuidad entre «estado natural Un enfoque parecido adoptaría Rousseau.

  4. La impresión que ofrecen los distintos planteamientos es muy propia del método ilustrado. Una construcción teórica, un abstracto universal como gran solución, que carece de todo contraste empírico y de capacidad descriptiva del proceso histórico. En último término es un acto del deseo; intelectual, en este caso. Como escribe Niall Ferguson: «A los pensadores Ilustrados del siglo XVIII les preocupaba más como podría o debería ser la sociedad humana que su realidad.

  5. El desarrollo de Hobbes era incompatible con el de Rousseau y este con los enciclopedistas y sus amigos, como Diderot y el Barón de Holbach. El denominador común de los ilustrados basado en el apriorismo más absoluto, y cuarteado por las discrepancias entre sus mismos proponentes,.

  6. La construcción de abstractos universales —la economía neoclásica, por ejemplo, muestra esta percepción— desde la subjetividad son el cimiento sobre el que se ha construido en buena medida el proyecto político liberal.

  7. Rousseau dio un paso más en la concepción contractual al introducir la formación de una «voluntad general», a fin de recoger la voluntad popular que adolece de los mismos problemas de concreción y procedimiento que todas las formas contractuales. ¿Cómo se mide y quién define y establece la voluntad general? La práctica ha demostrado que es tan inestable y voluble como lo son las mayorías legislativas, y en nuestro siglo ni eso, porque depende de la eficacia del storytelling.

  8. Pero la crítica más completa podemos hallarla en la valoración histórica del resultado. El contrato social no ha impedido la creciente atomización causada por el hiperindividualismo de la cultura desvinculada. La cuestión que castiga a la materialización del contrato, su fragilidad, radica en el carácter casi siempre circunstancial de su contenido, fruto de la razón instrumental que lo preside, y que lo convierte en prisionero de los factores culturales y políticos dominantes en cada momento

  9. En términos económicos una sociedad donde todo solo funciona bajo contrato tiene unos costes más elevados que otra donde rija más el vínculo: costes de transaccion→Costes de oportunidad

  10. El contrato social sin fuertes vínculos previos posee una débil capacidad de cohesión, lo que conduce a la necesidad de plantearse los presupuestos pre políticos de la democracia y del estado de derecho, es decir, los fundamentos que lo hacen posible y que son previos al propio contrato social. Pero estos factores responde en lo fundamental a algún tipo de razón objetiva, que por su propia existencia cuestiona la validez general de la razón instrumental y la supedita no en todo pero si en las cuestiones fundamentales.

  11. Maurice Joly escribió en 1864 su Diálogo en el Infierno entre Maquiavelo y Montesquieu , que resulta muy útil para entender el punto de vista de su ilustre antecesor y compatriota un siglo después. Joly pone en su boca una frase que nunca pudo pronunciar en razón del tiempo en el que vivió, pero que si puede expresar su punto de vista en el imaginario diálogo con Dante:

    1. «La soberanía del poder humano responde a una idea profundamente subversiva, la soberanía del derecho humano; ha sido la doctrina materialista y atea la que ha precipitado a la Revolución francesa a un baño de sangre, la que le ha infringido el oprobio del despotismo después del delirio de la independencia. No es exacto decir que las naciones son dueñas absolutas de sus destinos pues su amo absoluto es Dios y jamás será ajena su potestad ».

  12. Taylor señala en Orígenes del Yo que la idea de virtud cívica, como la vemos definida en Montesquieu y en Rousseau, no resulta compatible con una concepción individualista de la sociedad. Existe una tensión entre una política concebida desde la visión atomizada que surge de la razón instrumental y la necesidad de la participación ciudadana. Tanto desde el punto de vista ontológico como de la práctica, el republicanismo cívico no resulta compatible con la primacía del subjetivismo al que nos ha conducido el imperio del deseo como realización personal.

  13. «La teoría del contrato como tal no era nueva en aquel siglo (XVII). Existen precedentes de ella en la tradición. Tiene sus raíces en la filosofía estoica y en las teorías medievales de derechos. Además, en la baja Edad Media se dio un importante desarrollo de las teorías del consentimiento, especialmente en torno al movimiento conciliar en la Iglesia. Y el siglo XVI vio surgir importantes teorías del contrato en algunos grandes escritores jesuitas, como Suárez». Existía un concepto previo del contrato en nuestra tradición, pero nacido de una razón objetiva que había sido teorizada de forma brillante por el tomismo español del siglo XVI.

  14. «Sin embargo, había algo importante en lo nuevo de las teorías del siglo XVII. Hasta entonces se daba por sentado que las personas eran miembros de una comunidad. Pero ahora la teoría parte del propio individuo. Ahora es menester explicar con el consentimiento previo del individuo lo que significa ser miembro de una comunidad con poder general de decisión. Pero lo que ahora ya no puede darse por supuesto es una comunidad con poderes de decisión sobre sus miembros. Las personas comienzan a ser átomos políticos ».

  15. Esa es la cuestión de fondo y el problema conceptual y práctico en el que vivimos ahogados. El de la desaparición del sentido de pertenencia a una comunidad en el seno de la cual, y en el marco de referencia de su tradición cultural, sí puede funcionar la figura del contrato. Por esta causa, cuando una sociedad se halla en peligro, cuando se siente gravemente amenazada, no se apela a la fuerza vinculante del contrato liberal, sino al antecedente previo de la comunidad, sea esta de carácter patriótico, religioso o la tradición de unos padres fundadores.

  16. Taylor relaciona la «desvinculación» moral del individuo respecto del orden cósmico con su «desvinculación» de la sociedad. Existía un fuerte compromiso cristiano en los precedentes del contrato que han ido esfumándose hasta primero desaparecer y, después, ser explícitamente condenados como indeseables.

  17. La insuficiencia de vínculos naturales conduce a la coacción blanda de las democracias de Occidente, siempre preferible, al menos por comodidad personal, a la dureza de las dictaduras. La falta de fuerza de los vínculos también explica el radical declinar de las revueltas y revoluciones en Europa, después de las producidas en la década de los sesenta del siglo pasado, las últimas posibles porque la sociedad aún mantenía un trasfondo de orden objetivo suficientemente fuerte para generarlas. En la sociedad de la desvinculación no existe ninguna posibilidad para el compromiso revolucionario portador de un nuevo orden. Solo cabe el recurso a la indignación y a la apelación fácil que confunde Twitter y Facebook con la toma del Palacio de Invierno. No volverán a producirse grandes movimientos políticos con capacidad para construir una sociedad mucho mejor, a menos que nuevas comunidades se doten de órdenes objetivos que articulen sus vidas en razón de una realidad más grande que sus propias vidas capaces de construir un nuevo comienzo.

Seminari sessió num 12 juny

La pérdida de la tradición en la cultura desvinculada

  1. Una característica especial de la cultura desvinculada es el rechazo de la tradición a la que concibe como opuesta al progreso.→→ Se extiende a las fuentes de nuestra cultura, → desaparición de la filosofía y de las humanidades en la enseñanza, →una forma de pensar inapropiada para entender la vida humana.

  2. Josef Pieper citando a Pascal nos dice que hay dos géneros de ciencia:

        1. Fundamentada en la experimentación y en el argumento racional, la física (o la química o la biología)

        2. la otra en la tradición y la autoridad. Las humanidades, donde la tradición es fundamental.

  3. En un marco de razón objetiva, la apelación a la tradición resulta inexorable, pero esta necesidad desaparece cuando todo desemboca en la subjetividad.

  4. La política y, por extensión, las otras ciencias sociales de aplicación general como la economía, están dañadas por este enfoque porque proceden como si fueran ciencias experimentales sin serlo.

  5. Qué es «la tradición», En términos literales, tradición, tradere (entregar), significa trasmitir de generación en generación un conjunto de creencias, costumbres e instituciones que dan un sentido profundo al espacio y al tiempo. Saint-Exupéry, «el tiempo que corre no es algo que nos gasta y nos pierde, sino algo que nos realiza y madura»

  6. La desaparición de la tradición, o su reducción actividades lúdicas de consumo, ha generado esa multitud de ciudadanos aislados.

  7. ¿Qué es un rito? — Pregunta el Principito— Lectura del Principito

  8. Una sociedad que abjura de sus recursos pasados, es decir, de su tradición, ha de tener per se una gran dificultad para encarar el futuro. Y ese es un problema decisivo porque reduce la capacidad de diagnosticar y actuar de manera acertada.

  9. Enseñar en la tradición es más difícil que enseñar lo nuevo. Este dicho judío es particularmente cierto en nuestro tiempo. Josef Pieper nos dice quién quiere trasmitir algo no debe hablar de «tradición», sino que debe preocuparse de que los contenidos de esa tradición, de esas «antiguas verdades»,

  10. El traditium real es algo sumamente dinámico, pero ese dinamismo debe buscar su propio ritmo y contenido. El traditium nace de su propia lógica interna. La dinámica de la tradición no tiene nada que ver con correr detrás del mundo, sino situarse en el a partir de la tradición renacida.

  11. Solo la tradición permite un renacimiento, porque, si el conocimiento de los antiguos se pierde, nunca podrá ser verdaderamente recreado. El nuevo inicio siempre es «renacer»,

  12. Charles Taylor, en su formidable trabajo sobre la construcción de la identidad moderna , muestra de la mano de poetas como Pound y, sobre todo, Eliot la indigencia espiritual de nuestro tiempo, nacida en gran parte del hecho de no disponer de la plenitud del significado al partir solo de los recursos de la propia época.

  13. La tradición constituye un debate desplegado en el tiempo basado en unos acuerdos fundamentales que son definidos y redefinidos mediante un doble conflicto.

        1. Con los externos a aquella tradición, que rechazan aspectos o la totalidad de la misma,

        2. internamente, mediante interpretaciones sobre sus acuerdos fundamentales entre quienes forman parte de ella.

  14. Para mantenerse viva, la tradición cultural debe ofrecer una respuesta a los problemas planteados por otras tradiciones rivales

        1. (1) Dinamica de la tradición : posibilidad de articular el presente con el pasado y el futuro. Por encima de hipótesis teóricas, ofrece la práctica de la vida vivida.

        2. (2) La duración y vitalidad de una tradición se verifica en su capacidad para aportar respuestas satisfactorias para quienes están adscritas a ella y en relación con tradiciones rivales. También se manifiesta en su unidad interna y su alcance local o universal. Todo ello será un signo claro de su importancia humana.

        3. (3) Toda tradición está configurada por el conjunto de personas unidas en torno a lo que MacIntyre denomina acuerdos fundamentales (fundamental agreements) sobre lo que constituye el bien de la vida humana.

        4. Este es el núcleo sobre el que se constituye la tradición, el que señala su validez. Esta unidad no excluye las diferencias, aunque estas solo pueden ser de carácter accidental, secundarias. Si, por el contrario, se dan discrepancias sobre el núcleo fundamental, pasa a ser otra tradición distinta, escindida de la primera.

        5. La tradición cultural es una condición inherente a la persona humana, a su necesidad relacional y de identidad. El cosmopolitismo liberal se intenta presentar como una no tradición. Es un absurdo. El liberalismo, en sus matices y variantes, es otra tradición de algo más de dos siglos de existencia, que debe someterse al conflicto sobre sus acuerdos fundamentales, tanto de carácter interno, como en relación con otras tradiciones rivales.

Tras la virtud y los grandes desacuerdos morales

  1. Nuestras crisis son consecuencia de la insuficiencia virtuosa, porque esta debilidad hace imposible que las personas y sus sociedades alcancen su fin, el telos.

  2. Como nos recuerda M. Mauri , formarse en una tradición significa acceder a la capacidad racional que permite a cada individuo preguntarse por la mejor de las tradiciones. Esto puede significar que la carencia de aquella formación, o la ausencia de conciencia sobre la pertenencia a una de ellas, imposibilitan, o al menos reducen en gran manera, la capacidad para indagar sobre la tradición más adecuada.

  3. Sin la adscripción a una tradición cultural no cabe acceder a un sistema coherente de virtudes, y sin ellas tampoco podemos formular juicios acertados. Quien carece de tradición no dispone de los recursos teóricos que permiten la comparación entre distintas tradiciones.

  4. De las tradiciones se derivan no solo las prácticas buenas, las virtudes, sino también las instituciones, que constituyen «encarnaciones contemporáneas de la tradición ». Prácticas e instituciones dan vida a la sociedad, la dotan de sentido.

  5. El fracaso de la pretensión ilustrada Daba por supuesto que existían argumentos suficientes para alcanzar un acuerdo racional generalizado sobre los principios morales, pero los hechos muestran que no ha sido así.

  6. El resultado, que hoy sufrimos en un grado extremo, fue la construcción de profundas divergencias morales en el seno de la sociedad, revestidas, eso sí, de una gran retórica, que ocultaba, en el mejor de los casos, la discrepancia sin resolver nada

  7. La insoportable atomización de la conciencia moral conduce la trivialización. «Característica esencial de la época actual, el eclipse de esta facultad esencial del hombre». Significa que «la legitimidad del actuar deja de ser un problema que toca a la conciencia personal y se convierte en un problema meramente técnico, de los aparatos burocráticos. La expansión de la trivialización constituye la consecuencia última de la crisis del racionalismo europeo ».

  8. El nuevo sujeto social puede ser hedonista, relativista, trivial, frívolo y narciso, sin limitaciones morales, y por esta causa es necesario para mantener un orden social una gran presión externa sobre su conciencia. Surge entonces otra de las grandes contradicciones.

  9. La coacción del estado se convierte en la consecuencia necesaria del relativismo y la trivialidad. Solo esta coacción es garantía de que la sociedad funcione una vez hechas trizas las virtudes cívicas

  10. Giddens : una de las características de la modernidad es el narcisismo El individuo faltado de otras referencias objetivas, se limita a remitirse a sí mismo. «El narcisismo –señala Giddens– es una preocupación por el yo que impide al individuo establecer límites válidos entre el yo y los mundos externos. El narcisismo relaciona los sucesos exteriores con las necesidades y deseos del yo, preguntándose solo “qué significa eso para mí”»

  11. La consecuencia del narcisismo estriba en la dificultad para establecer vínculos, porque su máxima ocupación le encierra en sí mismo, es un ser, en este sentido, intrascendente.

La quiebra del contrato social

  1. La atomización social a que ha conducido la modernidad y su expresión política, el liberalismo, contenía un factor dirigido a dotar de cohesión a la nueva sociedad. Se trata del contrato social.

  2. Con Hobbes, Locke y Rousseau se configura un concepto que resulta central en el pensamiento ilustrado y, por extensión, en la modernidad: El contrato social que tiene como fin la formación de la voluntad colectiva.

  3. La dificultad comienza en su mismo planteamiento inicial. Discrepancias Hobbes y la de Locke sobre los mecanismos mediante los que el contrato se hace efectivo en la sociedad. El primero señala que su naturaleza es necesariamente coercitiva, mientras que Locke considera que existe una cierta continuidad entre «estado natural Un enfoque parecido adoptaría Rousseau.

  4. La impresión que ofrecen los distintos planteamientos es muy propia del método ilustrado. Una construcción teórica, un abstracto universal como gran solución, que carece de todo contraste empírico y de capacidad descriptiva del proceso histórico. En último término es un acto del deseo; intelectual, en este caso. Como escribe Niall Ferguson: «A los pensadores Ilustrados del siglo XVIII les preocupaba más como podría o debería ser la sociedad humana que su realidad.

  5. El desarrollo de Hobbes era incompatible con el de Rousseau y este con los enciclopedistas y sus amigos, como Diderot y el Barón de Holbach. El denominador común de los ilustrados basado en el apriorismo más absoluto, y cuarteado por las discrepancias entre sus mismos proponentes,.

  6. La construcción de abstractos universales —la economía neoclásica, por ejemplo, muestra esta percepción— desde la subjetividad son el cimiento sobre el que se ha construido en buena medida el proyecto político liberal.

  7. Rousseau dio un paso más en la concepción contractual al introducir la formación de una «voluntad general», a fin de recoger la voluntad popular que adolece de los mismos problemas de concreción y procedimiento que todas las formas contractuales. ¿Cómo se mide y quién define y establece la voluntad general? La práctica ha demostrado que es tan inestable y voluble como lo son las mayorías legislativas, y en nuestro siglo ni eso, porque depende de la eficacia del storytelling.

  8. Pero la crítica más completa podemos hallarla en la valoración histórica del resultado. El contrato social no ha impedido la creciente atomización causada por el hiperindividualismo de la cultura desvinculada. La cuestión que castiga a la materialización del contrato, su fragilidad, radica en el carácter casi siempre circunstancial de su contenido, fruto de la razón instrumental que lo preside, y que lo convierte en prisionero de los factores culturales y políticos dominantes en cada momento

  9. En términos económicos una sociedad donde todo solo funciona bajo contrato tiene unos costes más elevados que otra donde rija más el vínculo: costes de transaccion→Costes de oportunidad

  10. El contrato social sin fuertes vínculos previos posee una débil capacidad de cohesión, lo que conduce a la necesidad de plantearse los presupuestos pre políticos de la democracia y del estado de derecho, es decir, los fundamentos que lo hacen posible y que son previos al propio contrato social. Pero estos factores responde en lo fundamental a algún tipo de razón objetiva, que por su propia existencia cuestiona la validez general de la razón instrumental y la supedita no en todo pero si en las cuestiones fundamentales.

  11. Maurice Joly escribió en 1864 su Diálogo en el Infierno entre Maquiavelo y Montesquieu , que resulta muy útil para entender el punto de vista de su ilustre antecesor y compatriota un siglo después. Joly pone en su boca una frase que nunca pudo pronunciar en razón del tiempo en el que vivió, pero que si puede expresar su punto de vista en el imaginario diálogo con Dante:

    1. «La soberanía del poder humano responde a una idea profundamente subversiva, la soberanía del derecho humano; ha sido la doctrina materialista y atea la que ha precipitado a la Revolución francesa a un baño de sangre, la que le ha infringido el oprobio del despotismo después del delirio de la independencia. No es exacto decir que las naciones son dueñas absolutas de sus destinos pues su amo absoluto es Dios y jamás será ajena su potestad ».

  12. Taylor señala en Orígenes del Yo que la idea de virtud cívica, como la vemos definida en Montesquieu y en Rousseau, no resulta compatible con una concepción individualista de la sociedad. Existe una tensión entre una política concebida desde la visión atomizada que surge de la razón instrumental y la necesidad de la participación ciudadana. Tanto desde el punto de vista ontológico como de la práctica, el republicanismo cívico no resulta compatible con la primacía del subjetivismo al que nos ha conducido el imperio del deseo como realización personal.

  13. «La teoría del contrato como tal no era nueva en aquel siglo (XVII). Existen precedentes de ella en la tradición. Tiene sus raíces en la filosofía estoica y en las teorías medievales de derechos. Además, en la baja Edad Media se dio un importante desarrollo de las teorías del consentimiento, especialmente en torno al movimiento conciliar en la Iglesia. Y el siglo XVI vio surgir importantes teorías del contrato en algunos grandes escritores jesuitas, como Suárez». Existía un concepto previo del contrato en nuestra tradición, pero nacido de una razón objetiva que había sido teorizada de forma brillante por el tomismo español del siglo XVI.

  14. «Sin embargo, había algo importante en lo nuevo de las teorías del siglo XVII. Hasta entonces se daba por sentado que las personas eran miembros de una comunidad. Pero ahora la teoría parte del propio individuo. Ahora es menester explicar con el consentimiento previo del individuo lo que significa ser miembro de una comunidad con poder general de decisión. Pero lo que ahora ya no puede darse por supuesto es una comunidad con poderes de decisión sobre sus miembros. Las personas comienzan a ser átomos políticos ».

  15. Esa es la cuestión de fondo y el problema conceptual y práctico en el que vivimos ahogados. El de la desaparición del sentido de pertenencia a una comunidad en el seno de la cual, y en el marco de referencia de su tradición cultural, sí puede funcionar la figura del contrato. Por esta causa, cuando una sociedad se halla en peligro, cuando se siente gravemente amenazada, no se apela a la fuerza vinculante del contrato liberal, sino al antecedente previo de la comunidad, sea esta de carácter patriótico, religioso o la tradición de unos padres fundadores.

  16. Taylor relaciona la «desvinculación» moral del individuo respecto del orden cósmico con su «desvinculación» de la sociedad. Existía un fuerte compromiso cristiano en los precedentes del contrato que han ido esfumándose hasta primero desaparecer y, después, ser explícitamente condenados como indeseables.

  17. La insuficiencia de vínculos naturales conduce a la coacción blanda de las democracias de Occidente, siempre preferible, al menos por comodidad personal, a la dureza de las dictaduras. La falta de fuerza de los vínculos también explica el radical declinar de las revueltas y revoluciones en Europa, después de las producidas en la década de los sesenta del siglo pasado, las últimas posibles porque la sociedad aún mantenía un trasfondo de orden objetivo suficientemente fuerte para generarlas. En la sociedad de la desvinculación no existe ninguna posibilidad para el compromiso revolucionario portador de un nuevo orden. Solo cabe el recurso a la indignación y a la apelación fácil que confunde Twitter y Facebook con la toma del Palacio de Invierno. No volverán a producirse grandes movimientos políticos con capacidad para construir una sociedad mucho mejor, a menos que nuevas comunidades se doten de órdenes objetivos que articulen sus vidas en razón de una realidad más grande que sus propias vidas capaces de construir un nuevo comienzo.

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